Periodismo miceliar
Nos propusimos el reto de construir una metodología propia. Para lograrlo, primero necesitábamos explorar caminos ya recorridos, metodologías comprobadas que pudiéramos adaptar a lo que buscábamos como medio.
En ese proceso, integramos la geo/indagación, propuesta metodológica del National Geographic, como una estrategia de aproximación territorial que nos permitió investigar desde dos dimensiones centrales: el componente físico y el componente humano de los territorios.
Esta perspectiva amplia reveló la interacción constante entre las realidades objetiva y natural del territorio, la experiencia intersubjetiva y colectiva de sus habitantes, y la dimensión subjetiva e interior que guía sus interpretaciones.
Pronto comprendimos que, si uníamos ese enfoque investigativo con el pensamiento ambiental, sería posible construir una técnica más compleja que vinculara lo natural con lo humano. Este ejercicio implicó desestructurar nuestro propio pensamiento, desjerarquizar los procesos y abandonar la idea de metodologías lineales o verticales. Así, adoptamos la lógica del micelio: una red viva en la que no existe un núcleo único porque cada nodo es, a la vez, origen y punto de conexión. Esta mirada nos llevó a entender la comunicación climática como un entramado micelial donde múltiples puntos interseccionales permiten el flujo de información, la interpretación en distintos niveles y la conexión con otros contextos.